4 razones y 6 advertencias al usar las Redes Sociales

Aquellos de ustedes que leen este blog saben que soy una firme defensora de los  cristianos que utilizan las redes con fines evangelísticos. He visto buenísimas iniciativas ganar lugar en las diferentes plataformas disponibles. He visto el evangelio claramente compartido y abrazado en los medios sociales. Por eso quiero animarte a crear tus perfiles de Redes Sociales. Aquí te dejo 4 razones:

4 razones por las que debes estar en RRSS

  1. Los medios sociales han creado una oportunidad sin precedentes para que las personas tengan acceso y puedan ser influenciados por los líderes cristianos que están activos en las mismas.
  2. Las Redes Sociales nos brindan una oportunidad de ser un recurso valuable para otras personas.
  3. Los medios de comunicación social son a la vez una estación de visión y una estación de influencia. ¡Úsalas!
  4. Si vas a estar activo en las redes sociales debes ser coherente en tus publicaciones y estas deben ser frecuentes.

Pero estas plataformas son una espada de dos filos. Así como han podido ser usadas con eficiencia para esparcir el Evangelio redentor de Cristo, también pueden ser usadas para mal, llegando a causar daños irreversibles a los ministerios de aquellos en el liderazgo cristiano. Hemos visto como aquellos "cristianos" que tienen una gran influencia o cantidad de seguidores se han dejado llevar por el ego de los números y han desviado sus mensajes por ganar fama o lectores. Por lo tanto, si tu plataforma es un blog, Twitter, Facebook, YouTube, Instagram, o cualquier otra, es necesario que tengas en cuenta estas advertencias. De hecho, es mi oración que les prestes suma atención.

6 advertencias al estar en RRSS

  1. Todo lo que publicas en las redes sociales es permanente. Sí, a pesar de que puedes eliminar cosas lamentables que publicas por error o porque no fuiste sabio al publicarlo, la información todavía se puede recuperar. Y un sinnúmero de personas toman capturas de pantalla en el momento que ven algo imprudente lo que como sabes, crea grandes revuelos y rápidamente se vuelven vitales.
  2. Puedes ser malinterpretado a menudo. Los lectores o espectadores no pueden ver tu lenguaje corporal o entonación con la que estás enviando el mensaje a menos que sea en un video. Ellos no saben que escribiste ese post como un chiste o con algo de sarcasmo. Si tienes alguna duda acerca de algo que va a publicar, no lo publiques o compártelo con algunos amigos en privado para que te den ese valioso feedback.
  3. Los emoticonos no son suficientes para suavizar lo que publicas. De hecho, los emoticonos son tan ubicuos ahora que muchos lectores los ignoran.
  4. Los ataques contra el carácter o las posiciones de los demás son considerados como cobardes por muchos. El lector  ve normalmente a la persona que escribe la información como uno que se esconde detrás de un teclado o un micrófono. Se preguntan si el escritor tendría el valor de decir las mismas cosas en persona. Así que antes de arremeter comentarios fuertes contra alguien, ora, busca soporte bíblico y asesoría de un mentor o mentora.
  5. No tomes la decisión de publicar algo en un momento de "escándalo digital":  Si estás enojado o has leído algo que te molesta, es mejor que abandones las redes por 24 horas, orar y pedirle a Dios dirección sobre si debes o no emitir algún comentario. Si no lo haces puedes lamentarlo más tarde.
  6. El mundo está mirando como los cristianos se atacan unos a otros en las redes sociales. Nuestro testimonio como cristianos está en peligro una y otra vez por nuestras acciones en los medios de comunicación social. Cuando decimos o escribimos ataques mordaces sobre otros, los no creyentes nos ven como hipócritas e inconsistentes.

Tal vez te sorprenda la cantidad de gente que está revisando día a día las redes sociales y es posible que te sorprenda cuántas personas han sido heridas o se han enojado con algunos líderes cristianos activos en las redes. También te puede sorprender las grandes oportinudades que se han perdido por cosas que se han publicado sin haber tenido previamente un tiempo de oración, guianza y consulta en la Palabra de Dios.

No tenemos idea de cómo Dios puede usar nuestras palabras en forma oral o escrita. Lo único que podemos hacer es ser obedientes y estar dispuestos a compartir el Evangelio ya sea en una conversación con un amigo tomando un café o en un tweet mientras haces la fila en el supermercado. Deja que el Evangelio impregne tu vida de una manera real y deja el resto en manos de Dios.