Mis "amigas" la balanza, la moda y la vanidad

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En el artículo anterior les compartí que uno de mis mayores complejos ha sido el sobrepeso. Desde que tengo uso de razón he tenido que luchar seriamente con las duras críticas de las personas. Pero hoy entiendo que no es culpa de ellos; es la sociedad, la cultura, el "estilo hollywoodense" que nos ha trazado la pauta de lo que es "bello y perfecto", haciendo que la moda y la vanidad se adueñe de nuestra mente.

No ha sido fácil. En el colegio, la universidad y hasta en la iglesia había sido víctima de grandes burlas que sobrepasaban lo "normal" como dibujar una vaca y ponerle mi nombre en una pared de la escuela. Si, así como lo lees. Pasé mucho tiempo en el gimnasio el año pasado y llegué a bajar muchas libras, pero mi corazón estaba en el lugar incorrecto. La motivación al ejercitarme era demostrarle a todos que yo sí podía, poder ir a las tiendas y comprar un size "normal" y que la sociedad me aceptara cuando estuviera dentro de un size "aceptable".

Las revistas, los anuncios, las redes sociales... TODO bombardeando esa área de mi vida a tal punto de deprimirme sin querer ir ni a la iglesia. Pero todo esto me pasaba a mí en una lucha interna que era cubierta por "la mejor ropa" y "el mejor maquillaje". Ya puedes imaginarte mi frustración. Luchaba por dar la mejor impresión mientras por dentro me consumía y me martirizaba por creer esa horrorosa mentira y no amar el diseño de Dios para mi vida.

Sin embargo, esto fue hasta un día que buscando recursos que me alentaran, encontré el post Espejito, Espejito de Nancy Leigh De Moss y ¡BUM! Mi mente, alma, cuerpo y espíritu explotaron, primero en arrepentimiento porque acabada de darme cuenta de que estaba pecando contra Dios, y luego en agradecimiento por haber puesto en Nancy las palabras correctas para que yo pudiera ver que una vez más estaba en el lodo cenagoso y Él en Su infinita gracia y misericordia me había perdonado.

Hoy en día me ejercito y como saludable, pero la motivación principal es el guardar el templo del Espíritu Santo que es mi cuerpo ya que las tantas libras de más han afectado considerablemente mi salud. De todos estos años de lucha y aprendizaje, he entendido que:

El mundo no necesita ver mujeres más bellas, ya las tiene. El mundo necesita más mujeres que muestren la belleza incorruptible del poder transformador de Cristo, día a día, en nuestros lugares de influencia (soltería, matrimonios, maternidad, lugares de trabajo, iglesia). Esa es la belleza que Dios estima. Solo lo que ha pasado por las manos de Cristo es absolutamente bello.

Frase tomada del artículo belleza incorruptible

¡Y esa mujer es la que quiero ser! Una mujer que viva glorificando a Dios con cada área de su vida.

Así que si al igual que yo, te sientes presionada o inconforme con como luces, recuerda que la apariencia externa de la mujer Cristiana debe reflejar un corazón que es simple y puro. Tu ropa, peinado y maquillaje no deben ser llamativos, guardando así tu integridad y el corazón de tus hermanos en la fe. Sólo entendiendo que la verdadera belleza viene de un corazón correcto delante de Dios, podrás vivir amando el hermoso diseño que Él hizo al crearte.

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ModestiaMasiel Mateo