La culminación perfecta a un día imperfecto

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Presión. Esa fue la palabra del día. La ansiedad, la desesperación y el desánimo se apoderaban de mi, y mientras pasaban las horas sentía más y más carga. Y no fue casualidad. Por semanas habíamos planificado una reunión de oración de chicas, así que era de esperarse. El enemigo buscó mil y una formas de desanimarme durante el día para que al final dijera: no voy a ir. Y créanme que lo pensé. Cuando prendí el carro miré a mi derecha y me dije: estoy tan cerca de casa, un minuto y ya estoy alistándome para dormir. Pero en ese momento recordé, que horas antes iba a escribirle al grupo de chicas que oraran por mi pues me sentía literalmente abatida, y no lo hice; primero porque las lágrimas y la presión no me dejaron, y segundo porque sabía que eso me motivaría a asistir a la reunión. ¡Y gloria a Cristo que puso ese deseo en mi corazón!

No hice llegar y ya sentía que Dios se estaba moviendo. Las chicas compartían sus temores, inseguridades y problemas y comencé a sentir paz mientras pensaba: ¡No soy la única! ¡NO ESTOY SOLA! Todas tenemos situaciones tan distintas, pero tan iguales en la necesidad de oración. Comimos, nos reímos, lloramos y oramos juntas. Nos sorteamos los nombres para que una orara por la otra, y tan detallista fue Dios, que mi amiga oró aún por las peticiones que no había dicho. ¡Que hermosa manera de terminar el día!

Hoy reafirmo la necesidad que tengo de Cristo, la urgencia que debo tener al orar. Una vez mas he sido testigo de la soberanía, gracia, misericordia y amor de Cristo, que a pesar de mi incredulidad, Él se place en ministrar mi vida al darme amistades con las cuales compartir mi andar cristiano.

¡Gloria sea a Cristo!

Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho. Santiago 5:16

La razón por la que te comparto este testimonio, es para que entiendas lo necesario que es para la vida cristiana el tener amistades piadosas. Estos no sólo serán tus hermanos de la iglesia, si no tus compañeros en este peregrinaje, quienes te entenderán perfectamente pues también estarán siendo moldeados por Cristo.

Escríbele hoy mismo a tu grupo de amigos(as) cristianos(as) y planeen una reunión de oración. Hagan el sorteo de los nombres y comprométanse a orar por la persona que les salió. Esto fortalecerá las amistades y los acercará cada día más a Cristo.

Si lo haces, me encantaría saber el resultado. ¡Compártelo en los comentarios!


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