Abrazando el evangelio de la gracia y la gracia del evangelio

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Semanas antes había de vivir el testimonio que les voy a contar, había tenido varias situaciones tensas en las que cada minuto mis mayores frustraciones, miedos y complejos eran bombardeados una y otra vez, SIN PIEDAD. A pesar de sentirme increíblemente molesta, me había quedado callada en todo momento pues sabía que responder o hablar sólo me llevaría a ser piedra de tropiezo para que otros pudieran conocer a Cristo a través de mi. Comencé a recordar Filipenses 4:8 y hasta hice un fondo para el celular que pudiera ver todos los días y me permitiera mantener mi mente pensando en todo lo digno, bueno y verdadero... (Puedes descargar el fondo de pantalla aquí):

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[/sociallocker]Filipenses 4:8

Ese viernes parecía un lunes de navidad, de esos cuando el trabajo se quintuplica y las horas no parecen avanzar. Había cambiado de espacio pues ya no podía concentrarme y necesitaba terminar para poder irme a casa y descansar. De repente esta chica entra a mi espacio temporal de trabajo y me pregunta: ¿qué vas a hacer hoy? a lo que le contesto: ir a mi casa a descansar. Ella me mira, se ríe y pregunta: ¿y en el fin de semana?, a lo que yo contesto: ¡ir a la iglesia, soy cristiana!. Ella se extraña porque estaba sonriendo de oreja a oreja cuando le respondí (honestamente no me había dado cuenta hasta que ella me lo dijo), y es mi actitud lo que le hace preguntarme: ¿y qué es eso de ser cristiana?.

En ese momento no dudé, terminé de enviar un correo electrónico, cerré la computadora y como si fuera una amiga de años en 5 minutos le expliqué la transición doctrinal que había pasado y cómo abrazar el evangelio de la gracia había cambiado mi vida. Ella me mira y me dice: ¡wao! Todo lo que dices tiene sentido. Soy católica y habían tantas cosas que repetía una y otra vez sin entender y en pocos minutos he aprendido mucho acerca de Dios. ¡Quiero saber más!

Mi corazón brotó de alegría y gozo. No podía creer lo que estaba escuchando. En mi cabeza solo decía, Señor, pero no dije nada elaborado, no tenía ni siquiera una Biblia conmigo. Y en ese momento recordé lo que hacía minutos antes le había dicho: ¡el abrazar el evangelio de la gracia ha cambiado mi vida!. Entender la cruz de Jesús, su sacrificio, Su inmenso amor, su bondad, su misericordia, su corrección, el leer Su Palabra, hacen que la verdad abunde en mi corazón y ¡de la abundancia del corazón habla la boca!

Amados hermanos y personas que leen este blog: ¡MEDITEMOS EN SU PALABRA! Seamos intencionales en buscarle en oración, en conocer sus dichos que son verdad, en saturar nuestras vidas, mentes y corazones de la eterna, infalible, inerrante y bendita Palabra de Dios. Eso es lo único que necesitamos para cumplir con la gran comisión y para poder ser testigos de las maravillosas obras de Cristo. Es lo único que nos mantendrá enfocados en agradarle y cumplir Sus mandamientos.

Un largo camino nos resta, pero estoy segura que al perseverar en Él, seremos sumamente recompensados al ser levantados juntamente con Cristo para adorarle por la eternidad y hasta la eternidad.

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¡Bendiciones!

Vida CristianaMasiel Mateo