Convirtiéndome en la obra maestra de Dios

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“Porque yo sé los planes que tengo para vosotros -declara el SEÑOR- “planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11

¡Que fáciles dudar de Dios cuando hay momentos difíciles! Es como “pan comido” dudar de Su misericordia, de Su soberanía y Su bondad cuando se “aprieta la tuerca”. Pero ¡cuán equivocados estamos! Y es que los planes de nuestro infinito Dios no caben en nuestra mente finita. Es como registra la Biblia en Jeremías 29: El pueblo de Israel había sido llevado a Babilonia sentenciada a 70 años de cautiverio, Dios les estaba diciendo que no volvería a ver a Jerusalén, que morirían sin volver a su Tierra natal. Pero justo después de esa terrible sentencia, vino la promesa. Dios les dejó claro que eso tan terrible tenía un propósito, uno que ellos desconocían pero que sería para su bienestar.

Ay si Masiel, es muy fácil decirlo, pero ¿cómo lo hago? ¿Cómo puedo soportar los 70 años de cautiverio? Sea cual sea la situación que represente esos 70 años en tu vida, sólo podrás soportarlo

  • Al aceptar confiadamente la Palabra de Dios,
  • Descansando en Sus promesas de un futuro mejor,
  • Poniendo tu esperanza y confianza en esas palabras de seguridad que Dios nos ha revelado en Su Palabra.

Así que sin importar lo que estés pasando, ¡anímate! Reconoce que Dios está muy pendiente y ocupado trabajando en Su Soberano plan que será perfecto para ti. Recuerda que Su plan refleja Sus propósitos, sus métodos y Sus tiempos, ¡NO LOS TUYOS! Y no olvides que mientras Dios desarrolla Su plan para tu vida, aún en esos momentos dolorosos ¡te estás convirtiendo en Su obra maestra!

Recuerda que el plan de Dios es un proceso, uno que no nos gusta y que nos desenfoca de la meta que es convertirnos en la obra maestra de Dios. Grábate en la cabeza que Dios ve en ti la imagen de Cristo y Él quiere hacer salir esa belleza de ti. Dios quiere que seamos semejantes a Cristo y los momentos difíciles son los perfectos para acercarnos más a la estatura del varón perfecto.

Sé que pueden ser abrumadoras las circunstancias, pero si ves los problemas y las adversidades como una aventura, te aseguro que cambiará tu actitud ante las mismas. Es como hacerte de cuenta de que hay un gran secreto entre Tú y Tu Creador: ¡Que Él tiene un plan, y que al final será de bien para ti!

No te frustres, ni te pongas brava. No te quejes ni te lamentes. Concéntrate en el hecho de que el plan de Dios será para tu bien y saber que ese es el resultado de la dificultad no sólo produce gozo, si no que nos invita a aceptar la vida cristiana como una aventura.

Mira con valor y a los ojos el rostro de la adversidad y aprende de ella. Toma este tiempo como una oportunidad de Dios para hacerte más semejante a Cristo, como una oportunidad para amar a Dios más y más porque es en los momentos difíciles donde le buscamos más intensamente. Confía en que los planes de Dios son buenos y no malos Y recuerda que los tiempos duros son importantes y necesarios para nuestro crecimiento espiritual, para acercarnos a Cristo, para parecernos más a Él, para convertirnos en su obra maestra…

Reflexión creada a partir del capítulo 11 del libro Ama a Dios con toda tu mente de Elizabeth George.